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Pérdida de Memoria

¿Qué es la memoria?

La memoria es una de las funciones cerebrales más importantes y complejas. Puede definirse como la función neurocognitiva que permite registrar, codificar, almacenas y consolidar información que posteriormente podrá recuperase y evocarse.

Pérdida de memoria en el envejecimiento

Olvidar puede ser algo normal, pero a lo que se debe prestar atención es a la frecuencia de dichos olvidos. A diferencia de lo que muchos piensan, no son sólo las personas mayores las que se quejan de la memoria, la pérdida de memoria es un problema que aqueja a los adultos jóvenes de 40 o 50 años también.

Con el envejecimiento, la posibilidad de guardar la información, es decir, el almacenamiento, sufrirá un deterioro lento y gradual. La sensación de olvido se intensifica aún más cuando somos bombardeados por información y ni siquiera conseguimos poner atención.

El olvido es normal, pero cuando los eventos importantes son olvidados y la frecuencia de los olvidos aumenta, esto tiene que ser tratado como un problema: cuando se llega al punto de la interrupción de la rutina de la persona. Imaginemos que en un solo día una persona pide cinco veces la misma información. Eso puede llegar a ser un problema, y con el tiempo se puede transformar en un déficit de memoria.

El olvido no es un factor obligatorio asociado con el envejecimiento. Hay personas de edad avanzada que conservan la memoria. El envejecimiento puede bajar la concentración, pero absolutamente no debe comprometer las funciones sociales de la persona.

Desde el momento en que se provocan equivocaciones en el trabajo, cuando no puede recordar el nombre de la nieta que ve todos los domingos, ni las tareas cotidianas como pagar la factura de algún servicio, la falta de memoria deja de estar asociada con un problema de atención y se considerará que es un problema de memoria. Los investigadores reconocen que el deterioro de la memoria que se atribuye a la edad puede ser la manifestación de una enfermedad más grave en 20% a 30% de los casos. Por lo tanto, se debe prestar atención y el paciente debe someterse a una evaluación médica y neuropsicológica exhaustiva.

Olvidos benignos y olvidos patológicos

En la enfermedad de Alzheimer, la pérdida de memoria episódica es uno de los signos clínicos más precoces y de mayor relevancia a lo largo de la progresión de la enfermedad, aunque el déficit de memoria no es el único signo que se manifiesta de la enfermedad y no se altera de manera uniforme en todo su desarrollo.

La pérdida de memoria constituye el principal eje del proceso. Pero por eso, es importante estar atento y diferenciar lo que pueden ser olvidos asociados a la edad, conocidos como “olvidos benignos” con olvidos que pueden estar ocultando algo u “olvidos patológicos”:

En los olvidos benignos, normales del envejecimiento, el sujeto olvida parte de situaciones, no la situación completa. Los hechos olvidados son recordados fácilmente ante ayuda externa como claves (una letra, una sílaba, un olor) o aparecen espontáneamente más tarde, no afectan la esfera familiar o laboral, no tienen episodios de desorientación, y los olvidos se mantienen prácticamente estables con el correr del tiempo.

En los olvidos patológicos, los que aparecen en las demencias, los sujetos olvidan toda la situación y no la recuerdan más, presentan frecuentes reiteraciones de relatos o preguntas. Estos olvidos acarrean problemas importantes en la esfera familiar y laboral. Hay desorientación espacial en un lugar conocido y aumentan significativamente con el correr del tiempo.

¿Qué puedo hacer?

Hay una serie de pequeñas modificaciones de la vida cotidiana que pueden ayudar a proteger la memoria.

Ante cualquier duda consulte a su médico.
Souvenaid es un alimento para propósitos médicos específicos para mejorar las conexiones neuronales y la memoria. Souvenaid debe ser consumido bajo supervisión médica.